Comúnmente, cuando hablamos en términos de materia de protección de datos, pensamos en nombres, apellidos, direcciones o teléfonos. Sin embargo, la huella dactilar, el iris del ojo o la propia voz también son información personal que debe ser protegida según la Ley Orgánica de Protección de Datos.

La biometría es una ciencia que se dedica al estudio de factores físicos que son únicos en cada persona. Es posible comprobar la identidad de cualquier ciudadano según su voz, su forma de caminar, la palma de su mano o sus rasgos faciales. Como hemos dicho, en España, la LOPD regula que “cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables” es personal. Así, cuando ciertos  datos permiten identificar a una persona, habrá que tratarlos como material sensible.

El uso de estos archivos es más común de lo que imaginamos, por ejemplo, en la actualidad, el DNIe español contiene datos biométricos, en concreto, información sobre nuestras huellas digitales. Esta clase de material se usa para fines de seguridad, medicina y ocio. No obstante, hoy en día, ya pueden usarse para iniciar sesión en algunos ordenadores o para acceder a tu teléfono móvil diariamente.

El futuro ya está aquí y la LOPD se adapta a ello. ¿Te adaptas tú?

 

Lucía Calviño

Resp. Dpto. Comunicación

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