En muchas ocasiones nos preguntamos cuál es la mayor amenaza para la seguridad de nuestra privacidad en Internet. La respuesta es simple: nosotros mismos. No sólo los habitantes mal intencionados de la red pueden jugarnos malas pasadas sino que el descuido, la dejadez o el desconocimiento pueden llevarnos a excedernos a la hora de ceder datos personales, ponerlos al servicio de terceros y, en consecuencia, perder el control de los mismos.

Los servicios que se ofrecen en Internet, entre los que actualmente destacan las redes sociales, cuentan con unos términos y condiciones de uso y unos acuerdos de privacidad. Para garantizar la seguridad de nuestra información personal, deberíamos leer esto ineludiblemente aunque, sin embargo, en la práctica, la mayor parte de los usuarios no lo hace. Por tanto, no sabemos qué datos estamos cediendo y tampoco a quién ni con qué finalidad.

Por otro lado, uno de los grandes peligros en Internet es el actual sistema de autentificación. En una realidad en la que, cada día, aumenta el número y la importancia de los trámites que realizamos a través de la red,  la suplantación de la identidad o la construcción de una identidad falsa es una de las grandes preocupaciones de los expertos que luchan contra el crimen en la web. No es difícil encontrar documentos personales de vital importancia que, por algún descuido, han quedado a la vista de todos en Internet. Igualmente, la regulación extendida de acceso a páginas y servicios a través de un usuario y una contraseña derivan en la dificultad de determinar quién puede haber tras este usuario.

Otras de las nuevas realidades que debemos analizar es el auge de las empresas que se dedican a copiar datos de carácter público en Internet y a almacenarlos. Esta labor tiene como objetivo la conservación de información que, de ser borrada por la fuente original, cobraría valor y relevancia en el futuro. Así, nuevamente, nos encontramos con la controversia del derecho al olvido o al borrado en Internet: podemos eliminar los datos de una ubicación, incluso de su fuente original, pero esto no nos asegura que la información no reaparecerá. Además, en casos como los de las redes sociales, que ceden parte de nuestra información a terceros y la guardan en un gran número de copias de seguridad, es prácticamente imposible borrar toda la información de un usuario si llegase el caso de necesidad.

Por último, debemos destacar el nuevo modelo de negocio, el Big Data. Consiste en la acumulación masiva de datos, el control de un gran volumen de información personal que sirve para extraer patrones que pueden resultar útiles a la hora de tomar decisiones en el ámbito empresarial, público, publicitario, etc. Así, las grandes comunidades y redes sociales podrían anticiparse al resultado de cualquier consulta ciudadana o, como ya ocurre, las compañías aéreas podrían modificar sus ofertas y planes según lo extraído de estas grandes bases de datos.

Ahora los datos son dinero, la información personal se erige como el elemento principal del nuevo comercio y la moneda de cambio eres tú. Es el momento de proteger tus datos.

 

Lucía Calviño

Resp. Dpto. Comunicación

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